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10 CONSEJOS PARA ESTUDIAR SIENDO MAMÁ

Ser mamá y estudiar. Decidí que el “mejor” momento para hacer mi maestría era cuando mi hija cumpla un año, entre mi poco conocimiento de causa pensaba que ya iba a ser un poco más independiente y eso me iba a dar la oportunidad de estudiar al menos 1 día a la semana, pues no podía haber estado más equivocada.

Hoy un año después ya terminando lo que fue un reto personal y profesional enorme que puso pruebas en mi maternidad, paciencia y hasta matrimonio digo que no se si existe el “mejor” tiempo, yo creo que es una aventura en cualquier circunstancia, pero a pesar de todo estoy orgullosa de mi logro y de mi misma, que creo que eso es lo más importante.

Aunque si me hubiera gusta leer esto antes de empezar,
Espero que lo disfruten,


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Por: Rosa Martínez

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En el post de hoy te vamos a dar 10 consejos que te van a ayudar a estudiar siendo mamá y no morir en el intento. Contados desde la experiencia de una mamá que ha ganado una plaza.

Ya soy funcionaria en prácticas aunque todavía me cueste creerlo o me despierte creyendo que aún soy interina. Después de ocho años dando clase obtuve mi gran recompensa.

No soy muy consciente de los cambios que esto ha traído a mi vida, pero si tuviera que resaltar alguno, sería la tranquilidad de cobrar a fin de mes y tener un horario que me permite pasar el mayor tiempo posible con mi hijo.

Este era uno de mis motivos, seguro que tú también tienes los tuyos, en el post 5 poderosas razones para volver a estudiar enumeraba algunas razones por las que es buena idea volver a estudiar. No fue fácil, en el camino tuve que renunciar a algunas cosas como al blog o al tiempo de ocio. Los que me siguen desde hace tiempo saben que dejé de publicar en marzo para dedicarme a estudiar.

Más de una mamá estudiante me ha preguntado que cómo lo hice. En este post es para vosotras.

Aunque mi experiencia es preparando una oposición, los consejos son perfectamente válidos para cualquier madre que haya decidido volver a estudiar.

Vamos a ello.

1.- Motivación

En el principio de todo. Yo colocaría la motivación. Antes que nada, antes de tener tiempo, de matricularte, de obtener los temarios, de apuntarte a una academia. Si no estás motivada y convencida, será inútil. Es un elemento vital porque vas a sacrificar muchas cosas y vas a estar cansada en más de una ocasión, sobre todo siendo mamá. Como tenga una racha, como el Vikingo ahora, que no duerme, será difícil que tengas ánimo de estudiar.

2.- Elige bien

Has decidido volver a estudiar, te felicito por ello. Ahora elige aquello que se adecue a tus posibilidades o a tu estilo de vida. No dudo de mi capacidad para aprobar las oposiciones para policía nacional, pero jamás podría entrar en el cuerpo porque soy demasiado bajita. Este ejemplo es extrapolable a cualquier situación. Si has decidido volver a estudiar es porque estás buscando una mejora laboral. Ya sea una oposición, una formación online, unos estudios universitarios o un posgrado, investiga sobre sus salidas profesionales.Si es una oposición, investiga sobre el horario de trabajo, dónde lo desempeñarías y qué requisitos necesitas tener. No es la primera vez que alguien se está preparando una oposición para un cuerpo superior al que por titulación no puede acceder. Un tema relevante es si para dicha oposición existe o no bolsa de trabajo. Esto significa que aunque no saques la plaza tienes la opción de poder trabajar como interina. Yo optaría por oposiciones con este perfil.

3.- Fíjate unos objetivos

Ahora que has tomado la decisión y que ya tienes el temario recién sacado de la imprenta es el momento de fijarse unos objetivos. No por pasar más horas delante de los apuntes o por permanencia en la silla se aprueba una carrera, un examen o una oposición. Si no sabes adónde vas difícilmente llegarás a ninguna parte, o lo que es lo mis llegarás donde quieres.Si esto falla, todo lo que venga detrás se hundirá con mi nota en la lista.

4.- Planifica

Se trata de fijar en una serie de acciones determinadas y concretas de los objetivos de los que hablábamos en el punto anterior. Si yo me pongo como meta estudiar dos temas a la semana y resulta que no tengo tiempo material para hacerlo, simplemente no podré cumplirlo. Esto genera muchísimo estrés. Por ello, es tan importante ser realista. Una forma de planificar es establecer qué horas tengo para estudiar. No se trata de lo que debería estudiar se trata de lo que puedo por las circunstancias personales que tengo. Este matiz es fundamental para no tirar la toalla. Por ejemplo, yo solía levantarme sobre las 7:30-8:00 de la mañana. Desayunaba, recogía lo más urgente y me ponía a estudiar. Mi horario giraba en torno al peque. Me explico: si él todavía dormía, en cuanto acababa de desayunar me ponía a estudiar aunque estuviese la casa para prenderla fuego. Si se levantaba a la misma hora que yo, aprovechaba para recoger y ordenar lo más urgente con él. Luego a mitad de mañana solía echarse una pequeña siesta de entre 1 y 1’30h. Ese tiempo era vital para mí. Trataba de emplearlo para la parte que me resultaba más compleja de la materia o que me requería mayor atención. Si estimo que tengo 8 horas a la semana, que de verdad sean 8 horas. Yo me fijaba objetivos semanales.: tantos temas, tanto tiempo dedicado a la parte práctica, etc.

5.- Establece un horario

Ya sé cuantas horas tengo para estudiar a la semana y un magnífico temario nuevo esperándome. Pero si no decido cuándo y en qué momento me siento a estudiar, los apuntes serán más útiles calzando un mueble que en la estantería muertos de risa. Establece un horario en el que establezcas en qué momento y por cuánto tiempo te sientas a estudiar.

6.- Crea un hábito

Íntimamente relacionado con el punto anterior está este. Simple, cúmplelo. Día tras día. Ahora bien, si resulta que en ese horario siempre surge algún imprevisto que te impide cumplir con tus horas de estudio es que te has equivocado al diseñarlo. Deberías volver a revisar tus horas libres a la semana y ubicar las sesiones en otra franja horaria.

7.- Evita las distracciones

No nos engañemos, estudiar requiere un gran esfuerzo, sobre todo al principio cuando no se cuenta con un hábito reciente. Si existen muchos elementos que puedan desviar nuestra atención en la hora que tenemos para estudiar, haremos cualquier cosa menos abrir el libro. Debemos escoger un espacio tranquilo y a ser posible con luz natural donde sentarnos a estudiar.

Por supuesto, sin televisión, internet, radio, sin redes sociales, sin teléfono disponible para recibir llamadas y sin niños demandando a mamá. La mayoría de estás directrices a priori son sencillas de seguir.

La última es bastante más difícil. Antes que estudiantes somos madres y atender a nuestros hijos es nuestra máxima prioridad, al menos la mía. Esto parece muy poco compatible con todo lo que señalado hasta ahora. Sin embargo, existen varias opciones. Una de ellas, es que el papá o un familiar atienda al peque en ese rato que estudias. Esta sería la ideal. Si no es posible, debes intentar compartir ese espacio con tu pequeño. Si es así, tu nivel de exigencia debería ajustarse a esta circunstancia. Os puedo asegurar que preparé mi oposición con el niño pegado a la teta la mayor parte del tiempo y saqué la plaza. No es imposible.

8.- Revisa tu planificación

Has cumplido todos los pasos anteriores pero aún así no llegas a los objetivos que te has propuesto. No es que no estudies, es que la materia te lleva más tiempo de lo que tú esperabas.  O simplemente ha surgido un imprevisto y has tenido que bajar el ritmo de estudio o parar durante unas semanas.  En ocasiones, nos ponemos metas poco realistas lo que nos obliga a revisar la planificación. Recuerda, si siempre hay trabajo atrasado, es que sencillamente la planificación no es la adecuada.

9.- No te obsesiones

Claro que lo ideal es llegar al examen con toda la materia estudiada pero si no es posible no te angusties. La ansiedad no te va a ayudar a que se estire el tiempo, ni va a lograr que los conocimientos se fijen más rápido. Al contrario, es un poderoso enemigo que afecta seriamente a tu salud. Se consciente de hasta donde puedes llegar. Celebra tus aciertos y no te castigues si las cosas no salen como esperabas.

10.- Se optimista

Sentarse a estudiar pensando que no vas a aprobar, que salen muy pocas plazas, que los demás son mejor que tú y un largo etc. de mensajes negativos que te repites a ti mismo, solo beneficia a tu competencia. Hay que estudiar con la mejor disposición y actitud posible. Claro que te puedes permitir un día sentirte desanimado, pero al siguiente te sientas en la silla pensando que tú puedes y que eres la mejor.

Y por último, confía en ti y en tus posibilidades. Si te dijeron de niña que no valías para estudiar o que no eras lo suficiente buena, sencillamente, te mintieron. Puedes llegar donde tú quieras si te lo propones y trabajas duro.

Texto de: mamaylatribu.com

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